domingo

y a vos qué te gusta?

Colecciono demasiadas cosas. Bolsas que me parecen lindas, monedas nacionales y extranjeras, historias ajenas que me gustan recordar, gente de la que me fui separando, nombres de calles que nunca aprendo donde quedan y entonces siempre tengo que preguntarle al señor del kiosco para qué lado tengo que caminar.

Mi abuela me decía que un día, de guardar tantas cosas, me van a comer las cucarachas, aunque prefiero que sean las arañas. Las cucarachas crujen cuando se las mata y eso me da escalofríos. La bomba atómica no la mata ¿sabías? Pero yo siempre digo que escaparán del poder nuclear, pero no al poder de mi zapatillazo.

Nunca conocí Hiroshima y menos Nagasaky, pero creo que ya es tarde para conocerlas, deben estar muy distintas a lo que alguna vez fueron.

Igual, sería un poco incomodo caminar por esas calles. Acá hay menos gente, menos autos. Y si bien las estrellas salen menos que en el campo, por lo menos salen y se dejan ver. Allá la polución los esta comiendo de a poco, y sus habitantes se están olvidando de cómo es una estrella. Estoy en un punto medio, justo donde me gusta estar.

Si una de esas bombas estallase acá… dudo que Buenos Aires volviese a tomar el color que tiene. Muy pocas películas tienen segundas partes buenas. Nada es como el original.

 

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