martes

nueve reinas

Con cuidado. Agarrá bien la cartera, cuida el celular del bolsillo, no sueltes el portafolio, cuidá el reloj, la cadenita, los anillos, el auto y más el stereo, no confíes en quien te pregunta la hora, tampoco en el apelotonamiento del subte, menos en la moto de la calle transitada. Inclusive, cuida lo que no tenés, porque seguro que también lo quieren.

Nos pasó alguna vez a todos. Nadie se salva. Algunos no se dieron cuenta, otros pasaron realmente un mal momento. Yo, no tuve tiempo de pensar que ya se habían ido.

En Bueno Aires encontré a mis amigos, pero tampoco hay que ser confiado, porque existe gente realmente mala.

¿Hambre? ¿Desesperación? ¿Maldad? ¿Inconsciencia? No sé realmente cuál es el factor que determina conducta tal. Puede que todo. El presidente, las diferencias, la envidia, el olvido, la ambición, la competencia, no poder satisfacerse con lo que se tiene, la bronca a los que roban pero no se escribe de ellos, que yo no nombro porque no los veo, pero también me roban… y lo hacen desde una oficina. Que te mienten con traje y pelo corto. Y no, no lo leas y sigas el renglón como si nada, porque a vos también te roban. ¿no te digo? Tené cuidado. Porque en las grandes ciudades nadie se salva.

sábado

Pink Vision

A veces escribir es como el cigarrillo. Tiene esa cuestión de efecto contagio. Lees algo y repentinamente te inspira. Te dan ganas de mostrar eso que vos ves, eso que vos sabés, y que a fin de cuentas, todos sabemos... pero no todos lo decimos.

Me llama la atención como los toques ácidos siempre están presentes, y nunca se los espera. Un factor sorpresa. Sin embargo, ese día yo lo esperaba. Estaba ya atajándome para lo que fuera que él iba a decir... ahora, ahora se viene, en cualquier momento. Estaba practicando la cara de póker, cuando me di cuenta que ya estaba en la puerta de casa y no me había agarrado acidez. Guardé el milanta para otro día. Después cobro por la propaganda.

Y dicen que el estómago está conectado con los ojos. Será por eso que ahí nomás me cambió el color de la visión. Los colores monocromáticos se fueron yendo de a poco, incluso hasta de mi ropa. Hubo una invasión de rosa. Pero un lindo rosa, no como el rosa Barbie que el mundo marketinero nos quería imponer cuando niñas. Rosa, rosa chicle, rosa viejo, rosa bebé, rosa mosqueta, ah, no, ese está de más.

Con ellas hablamos de la "pink vishion", una nueva manera de ver la realidad que ya conocemos, de reencontrarnos con aquello que perdimos, una forma de sentir, otra forma de vivir. Una mirada asociada con la sonrisa, con vos, con nosotros, juntos.

Este invierno, la moda es Rosa.