martes

Cool o no cool? es esa la cuestión

Ahora todos tenemos un blog. Mirá. Hasta yo tengo uno. Pero no muchos lo saben, porque un poco de vergüenza me da decir que tengo un blog. Porque es caer, de alguna manera, en la masificación de la sociedad. Sí, porque hoy por hoy todos tienen uno, y todos somos escritores y poetas frustrados que ninguna editorial nos aceptó o nunca nos animamos a publicar lo que escribimos, entonces volcamos todos nuestros pensamientos y sentimientos aquí dentro de esta pantallita.

Este boom del blog fue el culpable del auge de ese estereotipo, ese que todavía no sé bien como definirlo. Pero que intenta ser un estilo...algo así como...qué difícil... Es un estilo "me hago la profunda escribiendo sobre patitos de ule y medias mojadas, mezclando palabras como alma y capitalismo en un poema que tiene como título una oración unimembre". Porque las oraciones unimembres son cool. Y ni hablar si tienen sujeto tácito.

Y lo profundo me hace ser cool, porque escribo con un dejo de melancolía e ingenuidad. Me gusta escribir complicado para que nadie me entienda, pero a fin de cuentas no estoy diciendo nada (como algunos de los autores que me hacen leer en la facultad casi). Y soy re cool porque todos me dejan comentarios en mi blog, pero yo... yo no soy cool, claro, porque mi blog está pelado de comentarios. Y lo peor es que los comentaristas utilizan el mismo estilo literario que el autor del blog. Oh sí, somos cool.

Escriben sobre lo que les pasa sin decir lo que les pasa, como yo, pero yo no soy cool, porque yo estudio en efesoc. Y me quejo de la vida, y de mi no sé qué hacer. Pero en el fondo sí saben que hacer: contarles al mundo lo que les pasa... y esperar comentarios.

Gracias blogspot.com, qué poco cool serían sin usted.

viernes

Mentiras piadosas

Nos mentimos. Todo el tiempo. Excusas y más excusas. Nos cuesta aceptar la realidad. Queremos pintarla un poco. Que sea un poco más de película. A veces queremos que sea un poco menos de película, esas veces en que decis "dale, esto no me puede estar pasando a mí".

Y se dicen tantas cosas. Algunas a veces rozan lo inverosímil, otras tienen gusto a nada. Cuántas frases habrán salido de nuestra boca que se quedaron ahí, en el aire suspendidas. Ejemplifiquemos:

Llega el día en que entras a la facultad, te sentas, sacas una hoja y... te das cuenta de que no sabes nada. Después de quemarte las neuronas intentando remar lo inrremable, aceptas la realidad luego de una lucha que duró entre 2 y 3 horas y entregas tu única hojita. Y ahí lo pensás, es inevitable no sentir que la culpa te carcome... y entonces lo decís: "Para el próximo parcial empiezo a estudiar un mes antes". consuelo de tontos, en este ya te fue mal.... y lo peor que te puede pasar es que te haya ido bien, porque entonces otra vez vas a dejar todo para la noche anterior. Y es más, si te fue mal... también lo vas a dejar para el final.

Noche de fiesta, alegrías y un poco de descontrol. Después de llegar roto a tu casa y encontrar la cama mientras vas tanteando las paredes, llegas a la conclusión que se va a reafirmar al día siguiente cuando abras los ojos: “no tomo nunca más en mi vida”, pero sabes que el próximo fin de semana, la cerveza y el fernet te van a estar esperando con los brazos abiertos. Y los vas a abrazar.

El mismo muchacho que te viene volviendo loca hace ya no sabes cuantos años, que cada vez que esta solo reaparecen sus mensajes de texto tan ausentes en los últimos meses, en lo que seguramente estuvo de novio, ahora, obviamente... lo dejaron. Está solo y te busca. Y vos vas a su encuentro, para consolarlo, para que sepa que no esta solo, que vos siempre estas para él. Y a las semanas... vuelve a desaparecer para reaparecer en escena recién meses después. Lees su mensaje insulso que solo dice "cómo andas?" pero vos ya sabés que eso engloba un "estoy solo, te extraño, me dejó mi novia, que haces esta noche?, no tenés ganas de que nos veamos? seguís sola?" Y vos, después de tantos prueba y error en los que descubriste que él no se va a quedar con vos decis para tus adentros: “no le vuelvo a dar bola nunca más”. Y te pones firme. Pasan los minutos y él, pareciendo casi enamorado y desesperado por verte, manda otro sms:"tenés ganas de ir a tomar algo?" Y te das cuenta de que es viernes, estas sola en tu casa, son las 11 de la noche y ya tenés puesto el pijama. Volvés a mirar el celular.... "dale, pasame a buscar en media hora. Besos"