viernes

Luchar contra su abrazo

Primero y principal, hay que salir de la cama, ya sabemos que esas cosas siempre escapan a nuestro control y una se deja llevar. Pero no, correle las manos, que te suelte, y sentate en la silla de al lado, o mejor, de la cocina. cuanto más lejos mejor. Sino una se siente constantemente tentada.

Nada de pedir algún trago que te ponga mimosa. Un café. Bien negro. Para poder controlar todos tus movimiento y tus sentidos. Estar atenta y con los ojos bien abiertos.

Comer algo, eso es más entretenido. Y hay menos oportunidades de que surja un chamuyo barato que te haga caer rendida.

A algunos la música los ayuda como para dar un primer paso hacia adelante. A otros los desconcentra ya que no controlan tan bien su cuerpo. Si perteneces al grupo de los primeros, nada de bailar muy cerca ni de la mano. Mantenete lejos, y mejor que no sepas la letra de lo que suena, porque de modo contrario, te va a ir recitando la letra al oído y no lo vas a poder controlar. Vas a caer a sus pies.

No aceptes drogas de desconocidos, por eso mejor vamos a lo conocido. Una cafiaspirina bajada con coca cola. O bueno, si te animás, y estás muy desesperada... una cafia plus. Pero guarda con los efectos colaterales.

Dicen que para la tarde convienen unos mates. El hecho de tener que cebar te entretiene y vas tomando de a poquito. Se hace un momento agradable entre los dos.

Me gusta abrazar a la gente, me gusta que me abracen, pero no Morfeo. Por lo menos no mientras es de día.

Entonces voy recopilando consejos que me dan para ganarle al sueño, y más aún esos días en que la siesta es un lujo no permitido, el día empezó muy temprano y perfila terminar tarde. Tiempo hay, pero no muchas fuerzas ni ganas. El bostezo parece hipo de lo frecuente que suceden uno a otro. Y los ojos pesan.... pesan y arden y te piden a gritos cerrarlos. Pero vos sabes, que en cuanto los cierres....no los volves a abrir hasta dentro de 2 horas. Y te vas a querer matar!

Mirás la pila de fotocopias que tenes a tu lado, e intentas ponerle cariño. Pero no hay mucha química entre ustedes. Morfeo es mucho más seductor por el momento.

martes

Cortado

¿Será que la poca ingesta de azúcar durante el día hace perder la dulzura en la vida?

Algunos dicen que sí, otros decimos que no. Porque no es un patrón que rige en mi vida. Si tengo que elegir entre dulce o salado, siempre te voy a elegir lo primero. Pero después me gusta rematarlo con algo salado. Somos varios los que tenemos esos gustos.

Lo que sí hay ciertas manías que con el tiempo una no puede cambiar, o que lo va haciendo pero a un ritmo muuuuy lento, al son de manuelita. La selectividad. Entonces no significa que soy amarga como mi café, solo significa que soy dulce con quien quiero serlo y cuando quiero serlo. Hay momentos para todo. Me gusta también el día que estoy ácida cual limón.

Al fin y al cabo hay para todos los gustos. Algunos ponen edulcorante, tiñendo su café de ese gusto metálico que solo los que no consumismos edulcorante podemos describir. ¿A quién puede gustarle la frialdad del metal? Otros ponen 10 cucharitas de azúcar, y las cuentan religiosamente, pero ese azúcar no llega a endulzar, porque se olvidan de revolver después. Entonces queda todo el azúcar en el fondo, y recién lo dulce es el último trago. El último trago dulce. Te tenes que tomar toda la taza de café amargo, para saber que a fin de cuentas, también tengo mi cuota de azúcar.