Muchos años fui Dra. Amor, escuchaba a todos y les daba la clave del éxito, que sinceramente yo creía que lo eran y muchas veces les funcionó y les hizo muy bien, sin embargo, mi vida amorosa era un desastre. Tal vez tenía presente lo que predicaba, pero aplicarlo se me hacía un tanto difícil.
Hoy en día mi vida amorosa poco tiene que ver con mi época de Dra. Amor, pero así y todo... sigo opinando. Yo hablo de mí, pero todos hacemos lo mismo. Hombres y mujeres. Sí, ellos no se quedan atrás.
"para mí tendrías que llamarla"
"vos en el fondo sabés lo que te pasa, pero no queres aceptarlo"
"tenés que tomar una decisión, así no pueden seguir"
Comentamos lo que hacen, lo que dejan de hacer, lo que piensan que van a hacer, lo que sienten, lo que no sienten. Y podemos mantener conversaciones larguísimas al respecto, y sabes que? totalmente gratis! no cobro ni cinco centavos. Porque soy una amiga así de copada. Porque te escucho y opino. Obvio, ya sabes que no me tenés que hacer caso, que tenés que hacer lo que vos querés, pero es bueno conversarlo con alguien, decir en voz alta cosas que callamos. Es necesario tener una opinóloga en el grupo, profesión que no todos los días le toca a la misma persona, sino que va rotando según lo que pasa, según el tema a tratar del día.
A fin de cuentas, todos somos opinólogos. Vos, yo, él, ella, algunos lo son más abiertamente que otros. Ahora que lo pienso... cuántos zapatos tendría si cobrara por hacer esto! :P
No hay comentarios:
Publicar un comentario