Modelos. Un arma de doble filo. De un lado daña, del otro sana.
Hace ya tiempo, cuando para mirarlo a los ojos era necesario mirar muy para arriba, papá era un ídolo. Y hoy… es sólo un mortal más, hasta tal vez una de esas personas a las que les recrimino sus errores.
Y sí, crecí. Mis aspiraciones cambiaron y con ellas cambió el ideal a seguir. Hoy seguro que vos y yo compartimos el mismo referente, ese que tanto nos esforzamos por ser. Porque no hay joven que no lo viva, que en algún momento no lo haya pensado.
Y entonces seguimos ese modelo, que nos encanta, pero que tanto miedo nos da que nos refleje una imagen distinta a la que esta en nuestra mente.
¿Sabés de lo que te hablo? Me refiero al vos, al yo. Pero con capa y antifaz. Al joven héroe, que puede con todo: con una carrera, con el trabajo, el gimnasio, con la agrupación estudiantil en la que milita, un noviazgo feliz, ocuparse de la familia, aprender a tocar un instrumento, a hablar un idioma nuevo, estar presente en todos los cumpleaños que lo invitan, cenar con ese amigo que hace tanto que no ve, las entregas, los parciales… y todo, en tan solo 24 horas.
Y por ahí no nos damos cuenta y nos llevamos el mundo por delante, pero tenemos permiso para hacerlo, porque estamos en el recorrido para convertirnos en ese héroe.
Tirá los dados. Avanzá 4 casilleros hoy. Ya no importan las ojeras, no importa que esta noche no duerma, porque soy invencible.
El arma ya ha hecho daño. Entonces tengo miedo. Miedo a no poder con todo eso. Sin embargo peor se siente el tener que abandonar alguna de todas esas cosas a mitad de camino. Y entonces exploto y quiero dejar de perseguir a ese joven héroe, porque tal vez… no llego nunca a serlo.
Pero el otro lado del filo, me agrada mucho más. Es el que repara el daño de su gemelo. Porque te impulsa, te motiva.
Sé que existe más de uno, tengo el honor de conocer a algunos de esos jóvenes héroes. Hay uno adentro de mi casa, hay otra en mi grupo de amigos, y de hecho, puede que haya uno en cada esfera que compone mi vida. Y me siento orgullosa de ellos. Me enseñan todo el tiempo, siendo ellos mismos, cuál es la mejor manera de convertirme en ese joven.
Porque de eso se trata seguir un referente. No está diseñado para cumplirse, esa no es su especificidad. Sino que te invita a poner de pie. Quizás vos llegues a la salida antes que yo, pero eso no me desanima.
Sí, yo tengo un modelo a seguir, aunque no es de esos de los que hablan en los libros, ni cantan los juglares. Es parte de mi inconsciente que hoy es un poco más conciente.
Quien sabe si vos también seguís uno. Yo estoy casi segura de que tu inconsciente también lo tiene escondido.
De ser así, tené cuidado, fijate de que lado vas a usar ese arma. Y por las dudas, tene preparado el antifaz.
1 comentario:
buenas, estaba seguro que lo habia leido a esto antes !
escribis muy bien !
te dejo un beso nena, que andes bien !
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