miércoles

Casino

Tachame la doble, tal vez la escalera me sale cuando no la espero, no puede ser que tenga ya todas las jugadas perdidas.
Todo por no poder esperar a que en la otra partida me pueda llegar a ir mejor. Entonces lo anoto, cuando no debo. Y así voy ocupando casilleros de mi mente, que tampoco debo, pero me es inevitable no hacerlo. ¿Y si esa jugada ya no sale nunca más?

¿Y ahora qué? Asi me encuentro todo el tiempo. Tengo las respuestas para todos menos para mí. Entonces todos piensan que la tengo re clara. La próxima mano, esa es la ganadora, sabé lo que te digo.
Y ahora espera nena, espera a que lo que él diga sea verdad, que de quien escriba sea de vos, pero intentá que aquel no se enamore, intentá no enamorarte de él, porque en él encontras la misma persona que una vez tuviste.
¡Qué complicado! Pensé que podía ser más fácil. Creí que era como ir al casino, y que con un billete me daban tantas monedas que me podía divertir horas interminables. No me había puesto a pensar que las fochas también se terminan. Pasa que como el casino no cierra nunca, supuse que no me iban a echar tampoco. Pero ya vemos que el billete no me da un pase libre, pero tal vez, si juego en la maquinita, y me salen las tres uvitas iguales... tal vez... ¿Quién te dice...? No, nunca tuve tanta suerte...

Pasa que el salón sin ventanas te engaña, entonces no ves pasar el tiempo, y que bueno es eso. Que bueno solo preocuparte por seguir teniendo moneditas acumuladas. ¿Y nunca las gasto o las recupero? ¿Realmente me sirve tener tantas monedas? tal vez una sola me haga ganar, una de todas esas será la ganadora, pero cuál... tal vez... quien te dice...

Demasiado complicado para mi mente. Ya se torna aburrido pensar una y otra vez una estrategia de juego. ¿Es posible generar una estrategia en las maquinitas? Está todo pensado para que la casa siempre gane. Y la casa no soy yo, claramente.

Cantinero!! una picada para compartir con mis amigas, y dale, ya que estamos una cervecita también. Me parece un mejor plan para ir al casino. Las estadísticas de las monedas ya me cansaron y, además... siempre salgo perdiendo.


Algún día ya me dirá el croupier..."winner winner... chicken dinner" y me voy a ir contenta.

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