Yo entiendo que simplemente a veces no queda otra opción, no se puede por mucho que se lo intente. Y ahí entonces se lleva heroicamente el título de hijo único. Pero cuando la decisión proviene de arriba y eligen que no quieren o no se animan, no están cayendo en la cuenta de que le estan prohibiendo una de las mejores cosas que te pueden pasar si estas vivo. Una entre tantas, claro, pero que tanto suma aunque uno no sé de cuenta y regañe tanto. Te estan quitando la posibilidad de tener un mejor amigo que viva con vos, que los una para toda la vida, te estan quitando la posibilidad de tener un hermano.
Para mí los hermanos son personajes misteriosos. Tan iguales y tan distintos al mismo tiempo. No hay filtro que juegue en este partido, todas las broncas y todas las alegrías se comparten. Y por más que se peleen, sabés que no hay chance de que deje de ser tu hermano, asíque dentro de unas horas todo va a estar como si nada otra vez.
Me doy cuenta que yo soy pedacitos de ellas pegados por distintas partes. En la cabeza tengo algunos retazos, y otros están más adentro, creo que del lado izquierdo. Más de un 70% de los recuerdos son ocupados por ellas, porque cuando digo palabras claves, ellas saben a que me estoy refieriendo. Me vieron crecer, y unos años después, yo también entendí que ellas no eran simplemente grandes, sino que ellas también crecían... y siguen creciendo.
Cada uno tiene una relación distinta con sus hermanos, nunca son iguales. Pero siempre son modelos: querés ser así, o por favor!! no quiero ser así!
Hay veces que la relación ya se aleja de una cuestión sanguínea, no pasa por las venas aunque no podría decir por donde pasa. Si no compartiera los mismos progenitores, las llamaría igual hermanas. Pero como sí son mis hermanas, entonces... mejor les digo amigas.
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