Nos mentimos. Todo el tiempo. Excusas y más excusas. Nos cuesta aceptar la realidad. Queremos pintarla un poco. Que sea un poco más de película. A veces queremos que sea un poco menos de película, esas veces en que decis "dale, esto no me puede estar pasando a mí".
Y se dicen tantas cosas. Algunas a veces rozan lo inverosímil, otras tienen gusto a nada. Cuántas frases habrán salido de nuestra boca que se quedaron ahí, en el aire suspendidas. Ejemplifiquemos:
Llega el día en que entras a la facultad, te sentas, sacas una hoja y... te das cuenta de que no sabes nada. Después de quemarte las neuronas intentando remar lo inrremable, aceptas la realidad luego de una lucha que duró entre 2 y 3 horas y entregas tu única hojita. Y ahí lo pensás, es inevitable no sentir que la culpa te carcome... y entonces lo decís: "Para el próximo parcial empiezo a estudiar un mes antes". consuelo de tontos, en este ya te fue mal.... y lo peor que te puede pasar es que te haya ido bien, porque entonces otra vez vas a dejar todo para la noche anterior. Y es más, si te fue mal... también lo vas a dejar para el final.
Noche de fiesta, alegrías y un poco de descontrol. Después de llegar roto a tu casa y encontrar la cama mientras vas tanteando las paredes, llegas a la conclusión que se va a reafirmar al día siguiente cuando abras los ojos: “no tomo nunca más en mi vida”, pero sabes que el próximo fin de semana, la cerveza y el fernet te van a estar esperando con los brazos abiertos. Y los vas a abrazar.
El mismo muchacho que te viene volviendo loca hace ya no sabes cuantos años, que cada vez que esta solo reaparecen sus mensajes de texto tan ausentes en los últimos meses, en lo que seguramente estuvo de novio, ahora, obviamente... lo dejaron. Está solo y te busca. Y vos vas a su encuentro, para consolarlo, para que sepa que no esta solo, que vos siempre estas para él. Y a las semanas... vuelve a desaparecer para reaparecer en escena recién meses después. Lees su mensaje insulso que solo dice "cómo andas?" pero vos ya sabés que eso engloba un "estoy solo, te extraño, me dejó mi novia, que haces esta noche?, no tenés ganas de que nos veamos? seguís sola?" Y vos, después de tantos prueba y error en los que descubriste que él no se va a quedar con vos decis para tus adentros: “no le vuelvo a dar bola nunca más”. Y te pones firme. Pasan los minutos y él, pareciendo casi enamorado y desesperado por verte, manda otro sms:"tenés ganas de ir a tomar algo?" Y te das cuenta de que es viernes, estas sola en tu casa, son las 11 de la noche y ya tenés puesto el pijama. Volvés a mirar el celular.... "dale, pasame a buscar en media hora. Besos"
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