miércoles

Las velitas prendidas

A mí hay cosas que no dejan de sorprenderme. A veces de lo paradójico que resulta hasta me causa gracia. Porque viste como son estas cosas. Nada o todo junto. Nunca las cosas están distribuidas armoniosamente. El ying yang no es un concepto que esté muy presente en estos casos. Y muchas veces, una prefiere ir armandose un colchoncito antes de caer y pegarse con todo. Y muchas otras se cambian los roles y pasas a ser el colchoncito de otro. Entonces se pone en marcha la operación "encendido de velas". Operativo conocido por muchos, utilizado por varios, sorprendente para otros, nuevo... para pocos. Es que uno nunca sabe que le puede deparar el destino.


¿Nunca te pasó de estar en pareja y sentir (o tal vez era más evidente que un mero sentimiento) que varias personas del sexo opuesto se te estaban insinuando? te estaban invitando a salir todas al mismo tiempo? ¿o que te comentaban lo feliz que podrías ser a su lado? O fuera lo que fuese que te dijeran... te estaban tirando onda. Y vos nunca, pero nunca cediste. Siempre seguiste adelante con tu noviazgo, diciendoles a los demás que en otra vida sería posible, pero ahora sos una mujer comprometida. Y de repente, un día sin esperarlo, kaputt, tu relación termina. Y el mundo se te viene abajo y esas cosas que suelen pasar cuando se rompen los noviazgos felices. Pero cuando lográs superarlo y te proponés seguir adelante, conocer gente nueva, volver a salir con otros hombres, te acordás de todos los que hace un tiempo te ofrecían el oro y el morro (cómo es el dicho en realidad?) y vas en su búsqueda, y es ahí cuando descubrís que.... se los tragó la tierra. Desaparecieron. Ni rastro. Estas SOLA. Viajaron, se pusieron de novios, perdieron el interés en vos claramente después de tantos rebotes, le estan regalando el oro y el morro a otra, en fin, andá a saber cuántas cosas les pudo haber pasado, pero te aseguro, que vos ya no estás más en su lista. Sí, ya sé, parece un chiste. De mal gusto, claro.
Ahora te ves en la necesidad de empezar un trabajo realmente arduo, el de conocer a alguien desde cero. Que puede tener sus encantos y su adrenalina, pero también requiere una predisposición y fuerza de voluntad importante. Y una larga lista de intentos fallidos.

Otras veces es gracioso como te vas dando cuenta de que a alguien se le está por venir el corte de luz, entonces para no quedarse en penumbras empieza sutilmente a prender una a una las velitas, así sabe que en caso de estar solo, sabe que tiene alguien con quien contar.

Por eso, nunca hay que soplar demasiado fuerte de manera tal que se apaguen todas las velas juntas, no es como una torta de cumpleaños. Siempre alguna tiene que quedar prendida... porque anda a saber qué te depara el futuro para mañana.

1 comentario:

Anónimo dijo...

pepa,
me he sentido velita prendida y digo que este post es muy acertado.

mi consejo de todas maneras es que vos no las tengas, ni te dejes ser una!

apreciote mucho.