domingo

"Ya vengo, voy al baño"

Ir al baño es mucho más complicado de lo que parece. En lo personal, también es algo que me da miedo. Siempre tengo la idea constante de que alguien va a entrar y me va a querer abrir la puerta y mientras uno está en la posición más comprometida y bochornosa de todas va a decir un suave "ocupaaadoo". Claro que ni hace falta que digas ocupado. Quien abrió la puerta ya se dio cuenta.
Entonces con el tiempo una va adquiriendo práctica y conociendo distintas técnicas para que estas situaciones incomodas no se repitan. Pero hay que tener una atención multiple en ese espacio tan reducido. Vale aclarar, que no hay cosa que odie más que los baños públicos grandes. Con "baño" me refiero al cubículo que contiene el inodoro y nada más. Que tenga mucho espejo y mucha canilla, eso me encanta. Siempre, cuanto más espejo, mejor.
Considero también que hay baños que están mal diseñados. El arquitecto nunca tuvo en cuenta que el inodoro debe estar muy cerca sino es pegado a la puerta, para que una mientras se sienta pueda sostenerla con la punta del piecito. La mejor manera de evitar malos momentos.
Y que pasa en aquellos baños donde la puerta no llega hasta el piso, entonces no podés trabarla con el pie y tenes que abrocharte el pantalón para lo cual necesitas las dos manos entonces ninguna de ellas están libres para sostener esas puertas que de lo rotas que están no podes arrimarlas y olvidarte del problema, porque se te abre sola y no solo un poquito, sino que por poco que rebota y se abre de par en par. Entonces lo que se suele optar es sostenerla con la cabeza. Ahora que lo pienso es algo bastante incomodo.
A todas estas preocupaciones, encima hay que agregarle donde te metes la cartera en aquellos cubiculos que no tienen ganchito para colgarla. En algunos lugares afortunadamente podes colocarla en el piso que no será tan grave, pero por lo menos en mi facultad eso es algo bastante dificil de hacer. El piso no se caracteriza por ser de los más limpios ni de los más secos. Entonces bueno, hagamos malavares entre la puerta, la mochila, la campera y la bufanda (si es que no tenes más cosas....)
Lo que tienen de interesante mucho baños y de entretenido también, son las puertas escritas. Siempre me hacen reír y hasta me hacen tardar más de lo que debería porque me cuelgo leyendo. Me pregunto si realmente las cosas que se escriben serán ciertas o alguna viva quiso hacerse la loca y le pintó escribir eso. Todo tipo de consultas hay escritas sobre ese gran pedazo blanco llamado puerta, que en estos casos funciona como pizarra. Problemas sobre "la regla" que no viene, sobre chicos de los que se está enamorada, sobre como hacer buenos...ehh...como ser sutil? no, no hay manera de ser sutil, por lo tanto todos me entendieron que quería decir. Sobre gente de la facultad que te gusta, experiencias sexuales comentadas, puteadas obviamente entre los interlocutores, nono, de todo, de lo que quieras. Si tenés alguna duda anda y leé la puerta que tal vez encontrás tu respuesta.

Creo que tal vez ahora los hombres van a poder comprender por qué las mujeres van al baño de a dos. Realmente es mucho más complicado de lo que parece. Se necesita alguien que te ayude con todo esto. Que te tenga la puerta. Que te sostenga la cartera. Que patee la puerta si te quedas encerrada. Porque hay veces, en aquellos baños donde si cierra la puerta y funciona la trabita, una vez que la cierro digo "chau, de acá no salgo más". Es como si se cerrase con mucha fuerza. Por eso antes de cerrarla siempre miro los espacios que quedan entre el techo y la puerta y entre ésta y el piso. Pienso si yo paso por esos agujeros... Por suerte soy pequeña. Hay que tener salida de emergencia por si las dudas.

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